En otras
ocasiones, puede ser que no estés presente pero que testigos presenciales te cuentan
con pelos y señales determinados acontecimientos, como la despedida de soltera
de la hija del presidente de España pagada por la trama Gürtel, con total aquiescencia de los
Aznar, o cómo se utilizaron medios públicos para la boda privada.
Otras veces
te cuentan discusiones, negocios. En definitiva, uno puede ser, sin quererlo,
testigo o como dicen hoy los horteras notario de la realidad. Sin duda muchos
han estado en mi posición, pero es bien cierto que soy el único que gracias a
esa presencia, no querida, ha destapado el modus operandi del partido político
más corrupto de la democracia, el PP Gürtel.
Desde este
punto de vista sorprende la evolución de algunas piltrafas humanas adheridas al
coche oficial, al sueldo oficial y al nepotismo oficial, gente que ha avanzado
no hacia la mejora, sino hacia la ineptitud y las malas formas. No contentos con
tener apeaderos del AVE en sus fincas, se dedican de forma impune (tienen todos
lo resortes judiciales de este País), a vilipendiar a diestro y siniestro todo bajo
una capa de mentira y de miedo terrible. Nos encontramos en una España de
miedo, con censura televisiva, donde se señala a la gente por ejercer sus
derechos fundamentales y en donde tenemos un presidente autista, mentiroso, que
no le sacan de la cueva para no desgastarle, y con un líder así los chupópteros
de alrededor siguen así, en medio de su particular palio, con ese dedo acusador
que tanto les gusta.
Esperanza estos
días ha superado el umbral del mal gusto, primero con sus tonterías crónicas en
el congreso regional que la canonizó y luego el día de la Comunidad rajando
como si de un pésimo entrenador se tratara, han dibujado el perfil de una maníaca
del poder, una liberticida y una persona que sin duda es un animal político, de
esos con los que nunca con tan poco se pudo aparentar tanto. Insultar al
sindicalismo es insultar a aquellos que hicieron posible que la jornada laboral
pasara de 16 horas a las actuales, hicieron posible que los niños no trabajasen,
que las familias lograran un sueldo digno y unas condiciones dignas de trabajo,
todo lo que aborrece Espe y sus secuaces amigos, esos que odian al funcionario
pero que sus negocios se componen en un 90% de dinero público, todo esto
evidentemente la esperancita lo ignora, como ignora cualquier cosa importante
de este mundo, ella se encuentra en la constelación de los sin vergüenzas
liberales. Ella es, frente a los miles de obreros muertos por luchar por su
dignidad, nada, menos que nada.
Te recuerdo
Esperanza en otras situaciones, no tan subidita ni tan gallita, cuando Gallardón,
cobarde como siempre, mandó a su edecán a enfrentarse contigo en un congreso,
lo ganaste de calle, no llegaron al mismo, sin embargo el día del anuncio de la
candidatura de Cobo, no las tenías todas contigo, eras una persona con
profundas contradicciones y sin pujanza, sabedora de que el Tamayazo había
robado las legítimas esperanzas de los votantes de Madrid, te encontrabas molesta
y temblorosa, y no digas nada porque yo estaba allí.
En una
inauguración de una piscina de Boadilla, llamaste a tu Guardia de Corps, que
eran nada menos que los alcaldes de Boadilla, Majadahonda, Pozuelo y Arganda,
tu guardia pretoriana, tus íntimos, les pediste al estilo Santa Gadea,
juramento contra el cruel Gallardón que osaba levantar la mano contra ti, pero
no lo exigías como harías ahora, lo pedías y estabas dispuesta, de hecho lo hiciste,
a pagar cualquier precio, no sólo lluvia de millones sobre los municipios que
cerraron prietas las filas, sino que supuso la implantación en la comunidad de
los Gurtelianos en todas sus capas y en todas sus decisiones. En un corrillo
improvisado pude oírte abrazar y besar efusivamente a todos y cada uno de los
que contigo se comprometieron junto a unas palabras premonitorias: “jamás,
jamás, olvidaré esto..”, y casi llorando, qué diferencia con hoy en día, te
vi subirte al coche oficial sabiéndote ya ganadora.
Esta es la Espe que yo conocí, distinta
y distante de la actual, un accidente en helicóptero, un atentado terrorista,
la actual enfermedad que la ronda, han sido los detonantes de la nueva Esperanza:
señaladora, mentirosa, insana, maleducada y sobre todo, fascistoide.
